México, Estados Unidos y los países del Triángulo Norte emprenden nuevas políticas de control migratorio

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La cuestión migratoria ha tomado giros radicales desde el acuerdo alcanzado entre México y Estados Unidos para el control del fenómeno a través de la reorientación de las políticas públicas y proyectos de orden económico y social.

El enfoque de esta reorientación es el llamado Triángulo Norte, compuesto por los estados de Guatemala, Honduras y El Salvador. La reorientación se materializa a través del acuerdo entre México y Estados Unidos, los países más afectados por el ingreso de los migrantes, que ha sobrepasado la capacidad de las instituciones encargadas de la recepción y gestión de la población inmigrante.

México, por su parte, cuenta entre sus proyecciones un récord histórico: el mayor número de migrantes en tránsito hacia a Estados Unidos, unas 800.000 personas en el 2019. El número ha supuesto, entre otras cosas y tras el acuerdo alcanzado con la Administración Trump —que amenazó a México con grabar todos los recursos de exportación a Estados Unidos con un 5% de intereses progresivos en caso de no proponer un plan para el control migratorio en la frontera, una amenaza que, por lo demás, se mantiene en pie—, nuevos retos para el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

El gobierno de AMLO gastará un 50% más de lo inicialmente aprobado en el Instituto Nacional de Migración (INM) lo que, evidentemente, propone un obstáculo para el compromiso del Presidente, que sugirió una campaña administrativa de austeridad.

La presión de Estados Unidos provocó una reacción inmediata y de emergencia, medidas “sin precedentes”. Los gastos adicionales a los que ha llegado el INM corresponden en un 36% a vigilancia, un 23% a alimentación y limpieza y un 5% a traslados (que incluye deportaciones).

Por otra parte, EE.UU. continúa con su política de cero inmigración. Hace poco fue conocido, entre otras cosas, un tuit del presidente, Donald Trump, que amenazaba con deportar a todos los indocumentados que se encontraban actualmente en el país. Según algunas revisiones, el tuit parece haber revelado un plan de vieja data del ICE. Además, el Presidente manifestó que “México, haciendo uso de fuertes leyes de inmigración, está haciendo un muy buen trabajo para detener a estas personas”.

Todas estas medidas consolidan una política de “mano dura” contra la migración. Pero se suma a su opuesto: una serie de programas de cooperación entre Estados Unidos, México y los países del Triángulo Norte para invertir en proyectos productivos de beneficio social y crecimiento económico, como campaña ante las causas primarias de migración en los países de origen: la delincuencia y la escasez de un mercado laboral plausible.